Movimiento durante el parto: cómo puede ayudarte a ti y a tu bebé
Si estás embarazada y te preguntas cómo prepararte para el parto, hay una herramienta sencilla, accesible y respaldada por la evidencia científica: el movimiento.
Como fisioterapeutas, hay una palabra que nos acompaña siempre:
Movimiento.
Porque el movimiento forma parte de la vida diaria, de la salud y también del parto.
Durante años hemos visto en películas y series la misma imagen: una mujer tumbada boca arriba dando a luz en una cama. Sin embargo, hoy sabemos que el parto suele beneficiarse de algo mucho más natural: la posibilidad de moverse libremente y adoptar distintas posiciones según las necesidades de cada momento.
¿Qué hace el bebé durante el parto?
El parto es un trabajo en equipo.
Mientras las contracciones ayudan al avance del nacimiento, el bebé también realiza un proceso complejo para atravesar la pelvis materna.
Durante el descenso, la cabeza del bebé se adapta progresivamente al canal del parto gracias a la flexibilidad natural de los huesos del cráneo. Además, realiza pequeños movimientos de flexión, rotación y extensión que le permiten avanzar a través de la pelvis.
Lejos de ser un proceso pasivo, el nacimiento implica una interacción constante entre la madre, el bebé y la pelvis.
¿Por qué es importante moverse durante la dilatación?
La evidencia científica actual respalda que las mujeres con embarazos de bajo riesgo puedan moverse libremente durante la dilatación y adoptar las posiciones que les resulten más cómodas.
Caminar, balancear la pelvis, utilizar una pelota de ejercicio, cambiar de postura o apoyarse en distintas superficies puede ayudar a afrontar el proceso de forma más confortable.
Además, el movimiento permite que la pelvis se adapte continuamente a las necesidades del parto y facilita que la mujer responda de forma intuitiva a las sensaciones que va experimentando.
Beneficios del movimiento durante el parto
Aunque cada parto es diferente, la movilidad durante la dilatación se asocia con diversos beneficios:
- Mayor sensación de control y participación activa.
- Mejor percepción del confort durante las contracciones.
- Posibilidad de utilizar la gravedad a favor del descenso fetal.
- Mayor libertad para encontrar posiciones que alivien determinadas molestias.
- Menor necesidad de permanecer inmóvil durante largos periodos de tiempo.
- Una experiencia de parto más activa y participativa.
Por este motivo, organizaciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud recomiendan favorecer la libertad de movimiento siempre que la situación clínica lo permita.
¿Existe una postura ideal para dilatar?
No.
Uno de los conceptos más importantes que conocemos actualmente es que no existe una postura perfecta para todas las mujeres.
La mejor posición suele ser aquella en la que cada mujer se siente más cómoda y que le permite moverse con libertad.
Durante el parto es frecuente alternar diferentes posiciones:
- De pie.
- Caminando.
- Sentada sobre una pelota.
- A cuatro apoyos.
- De lado.
- Apoyada sobre una superficie elevada.
- En posiciones asimétricas que favorezcan la movilidad de la pelvis.
Cambiar de postura con frecuencia suele ser más útil que intentar mantener una única posición durante horas.
¿Y durante el expulsivo?
Lo mismo ocurre durante la fase de expulsivo.
La investigación actual muestra que las posiciones verticales o laterales pueden ofrecer ventajas en determinadas situaciones, pero la elección debe individualizarse según las circunstancias clínicas, las preferencias de la mujer y las recomendaciones del equipo sanitario.
Lo importante es que la mujer disponga de opciones y pueda participar activamente en la toma de decisiones sobre su parto.
¿Qué ocurre si llevo epidural?
Recibir analgesia epidural no significa necesariamente permanecer inmóvil.
Actualmente, muchas maternidades permiten cambios posturales, movilizaciones asistidas y determinadas posiciones adaptadas incluso cuando existe analgesia epidural.
Las posibilidades dependerán del tipo de epidural, del protocolo del hospital y de la evolución del parto.
Por eso, conocer diferentes recursos de movimiento durante el embarazo puede seguir siendo útil aunque tengas pensado utilizar analgesia.
La fisioterapia también prepara para el parto
Prepararse para el parto no consiste únicamente en aprender técnicas para el día del nacimiento.
La fisioterapia especializada en embarazo puede ayudarte a llegar al parto en mejores condiciones físicas mediante el trabajo de:
- La movilidad de la pelvis y la columna.
- La fuerza y resistencia adaptadas al embarazo.
- El control respiratorio.
- La conciencia corporal.
- La gestión de la presión abdominal.
- La función del suelo pélvico.
- La preparación física para el esfuerzo del parto.
Además, mantener una buena condición física durante la gestación se relaciona con una mejor recuperación funcional tras el nacimiento.
Prepararse para el parto es ganar confianza
Conocer cómo se mueve la pelvis, comprender qué sucede durante la dilatación y aprender recursos prácticos para afrontar las contracciones puede ayudarte a vivir el parto con mayor tranquilidad.
No se trata de controlar el nacimiento ni de seguir una serie de posturas obligatorias.
Se trata de disponer de herramientas para adaptarte a cada momento, confiar en tu cuerpo y participar activamente en tu experiencia de parto.
Porque cuando entendemos cómo funciona el movimiento, el parto deja de ser algo que simplemente ocurre y se convierte en un proceso en el que podemos participar de forma consciente y segura.
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